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DAi CHUN LiN
COSMÉTiCA iMPERiAL

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   Hace muchos, muchos años, el emperador chino Kangxi bajó por el Gran Canal hasta la zona de Yangzhou en busca de una ofrenda local para la emperatriz. Sus eunucos se afanaron por buscar un obsequio digno para ella, pero todo lo que le mostraban le parecía de poco valor hasta que uno de ellos le presentara una cajita de porcelana ovalada que, al abrirla, llenó la estancia de embriagadoras fragancias. “¿Quién ha hecho esto?”, preguntó asombrado el monarca. “Un comerciante local llamado Dai Chun Lin, mi señor”, contestó el eunuco. Sin dudarlo, el cuarto emperador de la dinastía Qing le contrató como proveedor oficial de la cosmética imperial para encargarle cremas a base de polvos de perlas y maquillajes exclusivos. De ese modo, todo aquel que quisiera ir maquillado como la emperatriz y las concubinas debería adquirir la línea imperial del dermatólogo de Yangzhou.


   Pocas marcas actuales pueden contar con unos inicios tan fantásticos y ancestrales como el de Dai Chun Lin. No se trata de una leyenda, sino de una realidad recogida en el libro El Pabellón Rojo, que cuenta como, a partir del año 1628, tanto la corte como la alta burguesía china se hicieron clientes fijos de las cremas de Dai Chun Lin, que enamoraban al minuto tanto por sus bonitos recipientes como por sus fórmulas magistrales, de una calidad sin igual. Dai Chun Lin siguió funcionando generación tras generación, hasta que con la llegada de Mao quedó prohibido y destruido, como todo aquello que recordase al Imperio. Afortunadamente, la familia conservó las fórmulas, y a día de hoy los sucesores naturales de aquel farmatólogo de Yangzhou siguen desarrollando sus extraordinarios y naturales productos cosméticos, que Blanca Rudilla (retratada aquí a la derecha) descubrió durante un viaje por China...


   Lo primero que le llamó la atención fueron sus delicados recipientes de porcelana. De una manera simbólica, le recordaban a su madre, fallecida un par de años atrás y amante de este tipo de objetos. Al preguntar por los ingredientes que contenían, simplemente le contaron que pertenecía a una marca tradicional. Sin pensarlo dos veces llamó a su hermana Antonia (retratada aquí a la izquierda) para comentárselo, y de común acuerdo, decidieron traer muestras a España para analizarlas. El resultado fue sorprendente: contenían ingredientes de primera calidad gracias a fórmulas magistrales muy muy especiales. Juntas emprendieron un nuevo viaje a China con la firme intención de firmar un acuerdo con el fabricante descendiente directo del Dai Chun Lin para distribuir su marca en Europa, y en diciembre de 2016, tras un arduo trabajo de traducción, negociaciones y logística, Antonia y Blanca abrieron la primera tienda Dai Chun Lin de Europa, en pleno centro de Madrid.


   Desde entonces, la buena acogida es evidente: “Normalmente, la gente entra porque le llama la atención y compran un poquito, pero lo normal es que después, al mes o así, vuelvan para adquirir una buena cantidad de productos”. De entre todas las líneas, la Imperial es, sin duda, la que más éxito tiene. Sus llamativos recipientes de porcelana, sumado a la sugerencia de sus ingredientes principales, como el polvo de perlas, ginseng, semillas de uva, flor de loto, lágrimas de job o cera de abejas blancas, los convierten sencillamente en pequeños objetos irresistibles.


   La decisión de conservar los recipientes de porcelana, no obedece, según Antonia, a motivos estrictamente estéticos. También tienen una dimensión simbólica. En efecto, son réplicas en miniatura de aquellos recipientes donde se guarda y conserva el ya que, en la cultura china, no se puede conseguir una piel bonita si solo se cuida por fuera y no por dentro. Entonces, como todos los ingredientes de las cremas y fragancias de Dai Chun Lin se toman en forma de tés e infusiones, ambos recipientes son hermanos unos de otros. Por otro lado, y no menos importante, está la cuestión de conservación. Como se trata de componentes naturales, necesitan estar a una temperatura determinada, especialmente en verano. La porcelana, además de no dejar pasar la luz, es perfecta para conservar la temperatura idónea.


   A Blanca y Antonia, nacidas en Barcelona, pero asentadas desde hace muchos años ya en Madrid, no les sorprende el éxito que están teniendo los productos Dai Chun Lin, cuyo amplio catálogo ofrece fórmulas, que llevan más de 400 años utilizándose, desde antiacné a antiarrugas pasando por regeneradoras o antimanchas, tónicos e hidratantes, así como labiales, sombras de ojos, fragancias corporales, iluminadores o maquillaje para cejas. “Vamos poco a poco. Como no tenemos ningún grupo inversor detrás, sabemos que debemos tomarnos las cosas con calma”, lo que no les impide a las hermanas Rudilla soñar con implantar sus productos en Londres, donde tienen previsto viajar este mes... 


PD: Muchas de las cremas de la línea Imperial pueden encontrarse en la línea Moderna, que sustituye la porcelana por el cristal y que resulta más cómoda para aquellas mujeres que les gusta llevar sus cremas cuando viajan.


                                           (De María Glück, el 12 de marzo de 2018)


Referencias útiles:
DAi CHUN LiN. COSMÉTiCA iMPERiAL
(en la ilustración)
Calle de San Lucas, 11
28004 Madrid
910 561 084
609 255 516
M Chueca


Horario:
- De Lunes a Viernes: de 11h a 20h;
- Los Sábados: de 11h a 14h


Para seguir los pasos cosméticos de DAi CHUN LiN, conéctate a su web, su Facebook y su Twitter.


[Volver a Mi Petit Slow Life, Callejero o Menú Principal]

   Hace muchos, muchos años, el emperador chino Kangxi bajó por el Gran Canal hasta la zona de Yangzhou en busca de una ofrenda local para la emperatriz. Sus eunucos se afanaron por buscar un obsequio digno para ella, pero todo lo que le mostraban le parecía de poco valor hasta que uno de ellos le presentara una cajita de porcelana ovalada que, al abrirla, llenó la estancia de embriagadoras fragancias. “¿Quién ha hecho esto?”, preguntó asombrado el monarca. “Un comerciante local llamado Dai Chun Lin, mi señor”, contestó el eunuco. Sin dudarlo, el cuarto emperador de la dinastía Qing le contrató como proveedor oficial de la cosmética imperial para encargarle cremas a base de polvos de perlas y maquillajes exclusivos. De ese modo, todo aquel que quisiera ir maquillado como la emperatriz y las concubinas debería adquirir la línea imperial del dermatólogo de Yangzhou.


   Pocas marcas actuales pueden contar con unos inicios tan fantásticos y ancestrales como el de Dai Chun Lin. No se trata de una leyenda, sino de una realidad recogida en el libro El Pabellón Rojo, que cuenta como, a partir del año 1628, tanto la corte como la alta burguesía china se hicieron clientes fijos de las cremas de Dai Chun Lin, que enamoraban al minuto tanto por sus bonitos recipientes como por sus fórmulas magistrales, de una calidad sin igual. Dai Chun Lin siguió funcionando generación tras generación, hasta que con la llegada de Mao quedó prohibido y destruido, como todo aquello que recordase al Imperio. Afortunadamente, la familia conservó las fórmulas, y a día de hoy los sucesores naturales de aquel farmatólogo de Yangzhou siguen desarrollando sus extraordinarios y naturales productos cosméticos, que Blanca Rudilla (retratada aquí a la derecha) descubrió durante un viaje por China...


   Lo primero que le llamó la atención fueron sus delicados recipientes de porcelana. De una manera simbólica, le recordaban a su madre, fallecida un par de años atrás y amante de este tipo de objetos. Al preguntar por los ingredientes que contenían, simplemente le contaron que pertenecía a una marca tradicional. Sin pensarlo dos veces llamó a su hermana Antonia (retratada aquí a la izquierda) para comentárselo, y de común acuerdo, decidieron traer muestras a España para analizarlas. El resultado fue sorprendente: contenían ingredientes de primera calidad gracias a fórmulas magistrales muy muy especiales. Juntas emprendieron un nuevo viaje a China con la firme intención de firmar un acuerdo con el fabricante descendiente directo del Dai Chun Lin para distribuir su marca en Europa, y en diciembre de 2016, tras un arduo trabajo de traducción, negociaciones y logística, Antonia y Blanca abrieron la primera tienda Dai Chun Lin de Europa, en pleno centro de Madrid.


   Desde entonces, la buena acogida es evidente: “Normalmente, la gente entra porque le llama la atención y compran un poquito, pero lo normal es que después, al mes o así, vuelvan para adquirir una buena cantidad de productos”. De entre todas las líneas, la Imperial es, sin duda, la que más éxito tiene. Sus llamativos recipientes de porcelana, sumado a la sugerencia de sus ingredientes principales, como el polvo de perlas, ginseng, semillas de uva, flor de loto, lágrimas de job o cera de abejas blancas, los convierten sencillamente en pequeños objetos irresistibles.


   La decisión de conservar los recipientes de porcelana, no obedece, según Antonia, a motivos estrictamente estéticos. También tienen una dimensión simbólica. En efecto, son réplicas en miniatura de aquellos recipientes donde se guarda y conserva el ya que, en la cultura china, no se puede conseguir una piel bonita si solo se cuida por fuera y no por dentro. Entonces, como todos los ingredientes de las cremas y fragancias de Dai Chun Lin se toman en forma de tés e infusiones, ambos recipientes son hermanos unos de otros. Por otro lado, y no menos importante, está la cuestión de conservación. Como se trata de componentes naturales, necesitan estar a una temperatura determinada, especialmente en verano. La porcelana, además de no dejar pasar la luz, es perfecta para conservar la temperatura idónea.


   A Blanca y Antonia, nacidas en Barcelona, pero asentadas desde hace muchos años ya en Madrid, no les sorprende el éxito que están teniendo los productos Dai Chun Lin, cuyo amplio catálogo ofrece fórmulas, que llevan más de 400 años utilizándose, desde antiacné a antiarrugas pasando por regeneradoras o antimanchas, tónicos e hidratantes, así como labiales, sombras de ojos, fragancias corporales, iluminadores o maquillaje para cejas. “Vamos poco a poco. Como no tenemos ningún grupo inversor detrás, sabemos que debemos tomarnos las cosas con calma”, lo que no les impide a las hermanas Rudilla soñar con implantar sus productos en Londres, donde tienen previsto viajar este mes... 


PD: Muchas de las cremas de la línea Imperial pueden encontrarse en la línea Moderna, que sustituye la porcelana por el cristal y que resulta más cómoda para aquellas mujeres que les gusta llevar sus cremas cuando viajan.


                                           (De María Glück, el 12 de marzo de 2018)


Referencias útiles:
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(en la ilustración)
Calle de San Lucas, 11
28004 Madrid
910 561 084
609 255 516
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Horario:
- De Lunes a Viernes: de 11h a 20h;
- Los Sábados: de 11h a 14h


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